
Retratista del sarcasmo
Fecha 20/8/2007 12:08:27 | Tema: Publicaciones
| 20 de agosto
El arte de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica. Compilación: Mabel Moraña e Ignacio Sánchez Prado. UNAM/ERA. México, 2007.
Montaigne estableció las bases y, al mismo tiempo, la consolidación de lo que Xavier Villaurrutia llamó literatura de ideas. El ensayista parte de una introspección para cumplir fielmente con su propósito: (d)escribe, (ad)vierte, (re)cuenta.
Existe un aspecto inseparable del ensayo: la hibridez, la interrelación de otros elementos para la afirmación de su especie. El ensayo mexicano en el siglo XX ha brillado en varios nombres: Caso, Vasconcelos, Reyes, Torri, Ramos, Villaurrutia, Cuesta, Novo, Paz, Alatorre, Cardoza y Aragón, Fuentes, Segovia, Elizondo, García Ponce, Pacheco, Zaid y claro está, Carlos Monsiváis, acucioso continuador de la estirpe montaignesca.
En El arte de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica se dan cita reflexiones de corte académico y ensayos de Evodio Escalante, Christopher Domínguez, Sergio Pitol, Margo Glantz, Adolfo Castañón y Juan Villoro. Es precisamente Villoro quien plantea: “La crítica nunca le ha regateado méritos de articulista; sin embargo, abrumada por una obra infinita y dispersa, que sólo el autor ha leído por entero, rara vez lo considera como lo que realmente es, un narrador cuya originalidad desafía géneros y convenciones.”
La ironía se convierte en una especie de método ideologizado, en donde coexisten la crítica con el desafío, el orgullo de señalar tropiezos y velos de la sagacidad cotidiana. Monsiváis, acaso siguiendo los pasos de Novo, se extravía en la gran metrópoli, siente el latido de la vorágine, explora en la historia sociopolítica de México, mira sorprendido el avance de la ultraderecha, los intentos del PRI por seguir con vida, y revisa los aciertos y errores de la izquierda.
Fuente El Milenio 20 de agosto
El arte de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica. Compilación: Mabel Moraña e Ignacio Sánchez Prado. UNAM/ERA. México, 2007.
Montaigne estableció las bases y, al mismo tiempo, la consolidación de lo que Xavier Villaurrutia llamó literatura de ideas. El ensayista parte de una introspección para cumplir fielmente con su propósito: (d)escribe, (ad)vierte, (re)cuenta.
Existe un aspecto inseparable del ensayo: la hibridez, la interrelación de otros elementos para la afirmación de su especie. El ensayo mexicano en el siglo XX ha brillado en varios nombres: Caso, Vasconcelos, Reyes, Torri, Ramos, Villaurrutia, Cuesta, Novo, Paz, Alatorre, Cardoza y Aragón, Fuentes, Segovia, Elizondo, García Ponce, Pacheco, Zaid y claro está, Carlos Monsiváis, acucioso continuador de la estirpe montaignesca.
En El arte de la ironía. Carlos Monsiváis ante la crítica se dan cita reflexiones de corte académico y ensayos de Evodio Escalante, Christopher Domínguez, Sergio Pitol, Margo Glantz, Adolfo Castañón y Juan Villoro. Es precisamente Villoro quien plantea: “La crítica nunca le ha regateado méritos de articulista; sin embargo, abrumada por una obra infinita y dispersa, que sólo el autor ha leído por entero, rara vez lo considera como lo que realmente es, un narrador cuya originalidad desafía géneros y convenciones.”
La ironía se convierte en una especie de método ideologizado, en donde coexisten la crítica con el desafío, el orgullo de señalar tropiezos y velos de la sagacidad cotidiana. Monsiváis, acaso siguiendo los pasos de Novo, se extravía en la gran metrópoli, siente el latido de la vorágine, explora en la historia sociopolítica de México, mira sorprendido el avance de la ultraderecha, los intentos del PRI por seguir con vida, y revisa los aciertos y errores de la izquierda.
Fuente El Milenio
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