El dilema de los etiquetados en cultura del DF

Fecha 16/5/2013 9:04:00 | Tema: Otras notas

La Secretaría de Cultura ejercerá este año recursos por 475 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de 2013 aprobado por unanimidad en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF). Según su titular, Lucía García Noriega, 300 se destinarán para pagar la nómina, 150 servirán para la operación de la infraestructura, los 25 restantes los repartirá entre las entidades en las que tiene participación como el Museo del Estanquillo -por ser parte del Fideicomiso-, al que le corresponden 12 millones; el Museo de Arte Popular, la Casa del Poeta, entre otros. De modo que, señala la funcionaria, a la dependencia no le queda “un centavo” para emprender sus propios proyectos.

Así, la ALDF y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) sostienen una entidad burocrática incapaz de proponer y operar un programa de cultura, y al mismo tiempo sugieren a las 16 delegaciones destinar el 6.9% de su presupuesto a “cultura, esparcimiento y deporte”, que representa mil 811 millones de pesos para esos rubros administrados por los delegados; sin embargo, es una sugerencia no una obligación.

En la Gaceta Oficial del Distrito Federal sólo aparecen señalados ocho proyectos que se desarrollarán en materia cultural a cargo de distintas dependencias: la Secretaría de Cultura del DF hará un “programa para la promoción cultural de las fiestas tradicionales del pueblo de San Juan de Aragón” con un millón de 200 mil pesos; la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades hará dos festivales: uno de arte callejero y el otro será una Guelaguetza, con 5 millones.

Coyoacán con 4 millones de pesos, llevará a cabo “eventos culturales itinerantes” y empleará otros 4 para un “turibús cultural”; Iztapalapa con un millón realizará un festival; Magdalena Contreras comprará instrumentos para su Orquesta Sinfónica Juvenil con 500 mil pesos, y Tlalpan otorgará un millón 500 mil a la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil.

Para la secretaria Lucía García Noriega esta realidad es “ilógica” y “fuera de lugar”. “Las delegaciones no tienen por qué tener un presupuesto que le corresponde a la Secretaría que debería de ser el ente rector de lo que debe de ser la cultura de la ciudad de México, para eso existe. Sin embargo, como no tenemos una estructura no podemos planear el tema cultural; en ello he trabajado cuatro meses, así que sin dinero y sin estructura no tengo manera de trabajar. Nuestro presupuesto es de 475 millones que sirve sólo para operar los espacios y para pagar una nómina de 700 elementos por honorarios, ¡es una locura!, porque esa gente está por contratos temporales y así nadie es responsable de nada, no tengo basificados, ni un subsecretario que a su vez tenga direcciones; vaya, no tengo orden y sin embargo hay un instituto con secretaria, con programillas sueltos que van y vienen”.

El otro presupuesto

En materia cultural, el Distrito Federal también recibe un presupuesto asignado por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Al igual que todos los institutos de cultura del país, la Secretaría de Cultura recibe 32 millones de pesos, que son administrados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) a través de la Dirección General de Vinculación Cultural, quien determina qué proyectos serán financiados y cuáles no.

Adicionalmente, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 hay un Presupuesto Etiquetado destinado a 127 proyectos culturales específicos para el Distrito Federal que suman 577 millones 346 mil 237 pesos, divididos en 3 rubros: 3 catalogados como Estatales, (43 millones 318 mil 516 pesos); 40 Municipales –delegacionales- (226 millones 824 mil 499 pesos) y 74 No Gubernamentales (307 millones 203 mil 222).

De esos 577 millones 346 mil 237 pesos, la Secretaría de Cultura sólo podrá administrar 8 millones, 5 para el Faro de Oriente y 3 para equipar un nuevo Faro en lo que fuera el cine Corregidora en la delegación Gustavo A. Madero. El resto de los recursos serán ejercidos por los delegados y por las asociaciones civiles beneficiadas, éstas recibirán el dinero vía Conaculta.

Así, mientras la Secretaría de Cultura tendrá que hacer “malabares” para echar a andar los tres ejes fundamentales de la gestión encabezada por García Noriega: fomento a la lectura, enlace con la comunidad, y educación artística; los 16 delegados tendrán de la Federación más recursos para creación de corredores culturales a la organización de festivales.

La cantidad de proyectos delegacionales están divididos de las siguiente forma: Álvaro Obregón, 3 proyectos (12 millones 992 mil); Azcapotzalco 1 (6 millones 268 mil); Coyoacán, 1 (7 millones); Cuajimalpa, 2 (9 millones 100 mil); Cuauhtémoc, 1 (200 mil); Gustavo A. Madero, 1 (36 millones 300 mil); Iztacalco, 1 (3 millones 300); Iztapalapa, 6 (35 millones 682 mil); Magdalena Contreras, 7 (16 millones); Miguel Hidalgo, 3 (20 millones 698 mil); Milpa Alta, 3 (19 millones 500 mil); Tláhuac, 3 (8 millones); Tlalpan, 5 (6 millones 800 mil); Venustiano Carranza, 3 (31 millones 666 mil), y Xochimilco, 1 (4 millones 118 mil). Sólo Benito Juárez no recibirá dinero etiquetado para proyectos culturales.

Mientras que de entre los Proyectos No Gubernamentales destaca Proniños Marginados A.C con 20 millones y el “Festival de todos los Músicos” con 12 millones.

Etiquetados responden a intereses

García Noriega, advierte: “Es una barbaridad que no se le den recursos a una Secretaría y que sean los legisladores quienes decidan quién sí y quién no recibe dinero. Por ejemplo, me etiquetaron 3 millones para equipar, administrar, programar y terminar el nuevo faro, ¡no me sirve para nada! Tuve que decirles que eso apenas servirá para comprar equipo que va desde poner baños. Al Faro de Oriente le etiquetaron 5 millones, ¿por qué no me lo dieron a mí? Nosotros tenemos una Filarmónica que nos debería costar 80 millones y no me mandan ni cinco pesos, pero además tengo la Orquesta Típica, el Coro, la Orquesta Juvenil, y muchas otras cosas, así que ando buscando dinero por donde sea. No se puede pensar que esta ciudad con necesidades brutales, no tenga un presupuesto para una Secretaría, ¿entonces para qué la quieren?”.

El investigador y gestor cultural Carlos Lara, explica que los recursos etiquetados por la Cámara de Diputados son un complemento al presupuesto que otorga la entidad federativa para el rubro, que, en teoría, podría utilizarse para aumentar el número de proyectos culturales, el problema, explica, es que muchos de los programas que contarán con éste dinero exclusivo para su operación se destinó con base en intereses de los grupos parlamentarios y no necesariamente en un apoyo que contribuya al cumplimiento de un proyecto cultural para la ciudad de México. “Los etiquetados existen desde 2003-2004 y desde entonces no ha habido un balance de cómo se ha comportado este sistema, cuál ha sido el impacto, no hay estudios al respecto y no sólo para lo que ocurre en el DF, sino en todo el país”.

En la ciudad, no ha habido un análisis serio y profundo de los resultados en materia cultural. “La política cultural en el DF en el fondo es muy asistencialista, confunde la justicia social con la beneficencia pública y ha creado cosas como los Faros que, para mí, no tienen pies ni cabeza. Además, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se descentralizó el presupuesto y provocó que ahora la culpa o la responsabilidad recaiga en los 16 delegados, quienes a su vez terminan haciendo lo que lo mayoría de los alcaldes en este país: limpiar el kiosko para que la gente crea que sí se hizo algo y dar cursitos de macramé en los centros o casas de cultura. Ya nos pueden decir que somos demócratas, pero no nos dicen si eso provoca que el dinero se vaya al caño”.

Fuente: El Universal
La Secretaría de Cultura ejercerá este año recursos por 475 millones de pesos del Presupuesto de Egresos de 2013 aprobado por unanimidad en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF). Según su titular, Lucía García Noriega, 300 se destinarán para pagar la nómina, 150 servirán para la operación de la infraestructura, los 25 restantes los repartirá entre las entidades en las que tiene participación como el Museo del Estanquillo -por ser parte del Fideicomiso-, al que le corresponden 12 millones; el Museo de Arte Popular, la Casa del Poeta, entre otros. De modo que, señala la funcionaria, a la dependencia no le queda “un centavo” para emprender sus propios proyectos.

Así, la ALDF y el Gobierno del Distrito Federal (GDF) sostienen una entidad burocrática incapaz de proponer y operar un programa de cultura, y al mismo tiempo sugieren a las 16 delegaciones destinar el 6.9% de su presupuesto a “cultura, esparcimiento y deporte”, que representa mil 811 millones de pesos para esos rubros administrados por los delegados; sin embargo, es una sugerencia no una obligación.

En la Gaceta Oficial del Distrito Federal sólo aparecen señalados ocho proyectos que se desarrollarán en materia cultural a cargo de distintas dependencias: la Secretaría de Cultura del DF hará un “programa para la promoción cultural de las fiestas tradicionales del pueblo de San Juan de Aragón” con un millón de 200 mil pesos; la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades hará dos festivales: uno de arte callejero y el otro será una Guelaguetza, con 5 millones.

Coyoacán con 4 millones de pesos, llevará a cabo “eventos culturales itinerantes” y empleará otros 4 para un “turibús cultural”; Iztapalapa con un millón realizará un festival; Magdalena Contreras comprará instrumentos para su Orquesta Sinfónica Juvenil con 500 mil pesos, y Tlalpan otorgará un millón 500 mil a la Orquesta Sinfónica Juvenil e Infantil.

Para la secretaria Lucía García Noriega esta realidad es “ilógica” y “fuera de lugar”. “Las delegaciones no tienen por qué tener un presupuesto que le corresponde a la Secretaría que debería de ser el ente rector de lo que debe de ser la cultura de la ciudad de México, para eso existe. Sin embargo, como no tenemos una estructura no podemos planear el tema cultural; en ello he trabajado cuatro meses, así que sin dinero y sin estructura no tengo manera de trabajar. Nuestro presupuesto es de 475 millones que sirve sólo para operar los espacios y para pagar una nómina de 700 elementos por honorarios, ¡es una locura!, porque esa gente está por contratos temporales y así nadie es responsable de nada, no tengo basificados, ni un subsecretario que a su vez tenga direcciones; vaya, no tengo orden y sin embargo hay un instituto con secretaria, con programillas sueltos que van y vienen”.

El otro presupuesto

En materia cultural, el Distrito Federal también recibe un presupuesto asignado por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Al igual que todos los institutos de cultura del país, la Secretaría de Cultura recibe 32 millones de pesos, que son administrados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) a través de la Dirección General de Vinculación Cultural, quien determina qué proyectos serán financiados y cuáles no.

Adicionalmente, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 hay un Presupuesto Etiquetado destinado a 127 proyectos culturales específicos para el Distrito Federal que suman 577 millones 346 mil 237 pesos, divididos en 3 rubros: 3 catalogados como Estatales, (43 millones 318 mil 516 pesos); 40 Municipales –delegacionales- (226 millones 824 mil 499 pesos) y 74 No Gubernamentales (307 millones 203 mil 222).

De esos 577 millones 346 mil 237 pesos, la Secretaría de Cultura sólo podrá administrar 8 millones, 5 para el Faro de Oriente y 3 para equipar un nuevo Faro en lo que fuera el cine Corregidora en la delegación Gustavo A. Madero. El resto de los recursos serán ejercidos por los delegados y por las asociaciones civiles beneficiadas, éstas recibirán el dinero vía Conaculta.

Así, mientras la Secretaría de Cultura tendrá que hacer “malabares” para echar a andar los tres ejes fundamentales de la gestión encabezada por García Noriega: fomento a la lectura, enlace con la comunidad, y educación artística; los 16 delegados tendrán de la Federación más recursos para creación de corredores culturales a la organización de festivales.

La cantidad de proyectos delegacionales están divididos de las siguiente forma: Álvaro Obregón, 3 proyectos (12 millones 992 mil); Azcapotzalco 1 (6 millones 268 mil); Coyoacán, 1 (7 millones); Cuajimalpa, 2 (9 millones 100 mil); Cuauhtémoc, 1 (200 mil); Gustavo A. Madero, 1 (36 millones 300 mil); Iztacalco, 1 (3 millones 300); Iztapalapa, 6 (35 millones 682 mil); Magdalena Contreras, 7 (16 millones); Miguel Hidalgo, 3 (20 millones 698 mil); Milpa Alta, 3 (19 millones 500 mil); Tláhuac, 3 (8 millones); Tlalpan, 5 (6 millones 800 mil); Venustiano Carranza, 3 (31 millones 666 mil), y Xochimilco, 1 (4 millones 118 mil). Sólo Benito Juárez no recibirá dinero etiquetado para proyectos culturales.

Mientras que de entre los Proyectos No Gubernamentales destaca Proniños Marginados A.C con 20 millones y el “Festival de todos los Músicos” con 12 millones.

Etiquetados responden a intereses

García Noriega, advierte: “Es una barbaridad que no se le den recursos a una Secretaría y que sean los legisladores quienes decidan quién sí y quién no recibe dinero. Por ejemplo, me etiquetaron 3 millones para equipar, administrar, programar y terminar el nuevo faro, ¡no me sirve para nada! Tuve que decirles que eso apenas servirá para comprar equipo que va desde poner baños. Al Faro de Oriente le etiquetaron 5 millones, ¿por qué no me lo dieron a mí? Nosotros tenemos una Filarmónica que nos debería costar 80 millones y no me mandan ni cinco pesos, pero además tengo la Orquesta Típica, el Coro, la Orquesta Juvenil, y muchas otras cosas, así que ando buscando dinero por donde sea. No se puede pensar que esta ciudad con necesidades brutales, no tenga un presupuesto para una Secretaría, ¿entonces para qué la quieren?”.

El investigador y gestor cultural Carlos Lara, explica que los recursos etiquetados por la Cámara de Diputados son un complemento al presupuesto que otorga la entidad federativa para el rubro, que, en teoría, podría utilizarse para aumentar el número de proyectos culturales, el problema, explica, es que muchos de los programas que contarán con éste dinero exclusivo para su operación se destinó con base en intereses de los grupos parlamentarios y no necesariamente en un apoyo que contribuya al cumplimiento de un proyecto cultural para la ciudad de México. “Los etiquetados existen desde 2003-2004 y desde entonces no ha habido un balance de cómo se ha comportado este sistema, cuál ha sido el impacto, no hay estudios al respecto y no sólo para lo que ocurre en el DF, sino en todo el país”.

En la ciudad, no ha habido un análisis serio y profundo de los resultados en materia cultural. “La política cultural en el DF en el fondo es muy asistencialista, confunde la justicia social con la beneficencia pública y ha creado cosas como los Faros que, para mí, no tienen pies ni cabeza. Además, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se descentralizó el presupuesto y provocó que ahora la culpa o la responsabilidad recaiga en los 16 delegados, quienes a su vez terminan haciendo lo que lo mayoría de los alcaldes en este país: limpiar el kiosko para que la gente crea que sí se hizo algo y dar cursitos de macramé en los centros o casas de cultura. Ya nos pueden decir que somos
demócratas, pero no nos dicen si eso provoca que el dinero se vaya al caño”.

Fuente: El Universal



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